Dos grupos literarios argentinos: Boedo y Florida y los posicionamientos nacionalistas respecto a la inmigración

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PH: Daria Shevtsova

Hola amigo/a! hoy estaré introduciéndome en el área de la literatura argentina para hablar de los distintos posicionamientos a favor y en contra de la inmigración que llegó hacia Argentina en el siglo XIX y también de dos grupos literarios que surgieron en este contexto: Boedo y Florida.

Es necesario remontarnos al 1880 en adelante. En ese momento de la historia se comenzó a dar en la Argentina la llegada de masas inmigrantes pues el país abrió sus puertas con la idea de ser un país cosmopolita. En palabras de David viñas “abrir nuestros brazos a los hombres de todos los países que quieran trabajar con nosotros” (Viñas, 2005). Esta gran inmigración, afirma el abogado, docente e historiador argentino Héctor Petrocelli (2008), según los censos de 1895 y 1914 en Argentina fue de las más altas del mundo con respecto a la población original. La población Argentina comenzó a crecer de tal modo que llegaron a ser más los habitantes extranjeros que los nativos argentinos.

Hacia 1910 ya era una realidad aquel progreso que había sido buscado con la inmigración pues la industria pudo dar frutos rápidamente; así lo afirma la licenciada y doctora en ciencia política María Lourdes Lodi (s/d). Sin embargo no todo era perfecto como se deseaba: las masas obreras no provenían de las elites más elevadas de su país y justamente venían hacia la Argentina con la idea de progresar “hay una creciente clase media. A ella acceden los argentinos por la vía de las actividades profesionales del empleo en el comercio o del empleo público y los inmigrantes por la del comercio, la industria o la agricultura” (Petrocelli. 2008). A esto anterior se le suma algo más grave: aquellas masas obreras e inmigrantes estaban pasando carencias por lo que comenzaban a hacerse sentir: se levantaban protestas obreras violentas. Esto hizo que algunos políticos intelectuales -o bien llamados intelectuales orgánicos- como Leopoldo Lugones, Manuel Gálvez y Ricardo Rojas vieran aquel movimiento obrero de inmigrantes como una involución: “la inmigración en vez de orden generaba anarquía y en vez de civilizar, barbarizaba” (Lodi. s/d). Aquí llegamos al meollo de la cuestión en este desarrollo escrito ya que las causas antes mencionadas fueron las razones por las que un sector comenzó a reaccionar frente a la ola inmigratoria defendiendo el nacionalismo que se estaba desintegrando. Para aquella defensa nacionalista solo había dos opciones: por un lado el régimen oligárquico proponía expulsar a los inmigrantes mientras que por su parte los miembros de la generación del centenario proponían nacionalizarlos integrándolos culturalmente a través de la educación “sus proyectos, más allá de las diferencias, buscaban implantar una identidad argentina en los nuevos pobladores mediante una integración cultural que permitiese fortalecer el lazo social y restaurar la moral cívica” (Lodi. s/d).

Lodi nos dice que, para escritores e intelectuales, la literatura va a ser fuente de importancia como herramienta simbólica para rediseñar la nación. Los autores no escriben por mero placer de hacerlo sino más bien con el fin de inculcar a las masas el sentimiento nacional. Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo, en su texto Vanguardia y criollismo la aventura del Martín fierro, (1997) mencionan a Viñas quien nos habla de una “autoidentificación” del escritor: se produce un pasaje de los llamados escritores gentleman a los escritores nacionales. Estos últimos según el autor “eran hombres que dejaban de ser políticos  para pasar a ser escritores que justamente en la práctica de la literatura afirmaban su identidad social” (Viñas citado por Altamirano y Sarlo. 1997). Viñas además nos dice que este pasaje promueve que hombres escritores que no eran parte de las, así llamadas en ese momento, “altas clases sociales” sean parte de los intelectuales. Reside aquí la explicación por la que nos encontraremos con los primeros descendientes de  judíos e italianos como literatos argentinos. Viñas menciona los  autores en pro y en contra de la inmigración en su texto Literatura Argentina y política II. De Lugones a Walsh (2005) afirmando que en la derecha extrema nos encontramos con Manuel Gálvez y Leopoldo Lugones. Intermedios Ricardo Rojas, Atilio Chiaporri y Emilio Becher, y en la izquierda hallamos a  Manuel Ugarte, Alberto Gerchunoff, Roberto J. Payró y Alberto Ghiraldo.

Dicho lo anterior podemos hablar de algunos de estos autores. Partiremos con Manuel Gálvez quien estaba disconforme con Alberdi por los resultados que trajo su idea de que  “gobernar es poblar” por lo que en su obra titulada El diario a Gabriel Quiroga lo cambia por “gobernar es argentinizar”. María Teresa Gramulio afirma: “Denunció que las expectativas de regeneración nacional despertada por el golpe militar habían sido defraudados” (Gramuglio. 2002). Lodi por su parte nos cuenta que las ideas de Gálvez radican en un tradicionalismo más que en un nacionalismo ya que prefería mantener las ideas conservadoras del pasado: su idea era conservar las tradiciones de las provincias interiores que estaban aún libres de inmigración masiva. Para Gálvez las fuentes de inspiración para recuperar la tradición fueron dos: por un lado la cultura de España pues en ella encontraba la esencia de la nacionalidad y por otro lado el catolicismo español. Gálvez además sostenía que en la religión tal como en el idioma moraba lo nacional, era un extremista católico pues a cualquier otra religión la consideraba desnacionalizadora. Veamos en El diario de Gabriel Quiroga (2001) lo que desarrolla y expresa su autor:

 

(…) Tenemos ahora el tango, producto del cosmopolitismo, música híbrida y
funesta. Yo no conozco nada tan repugnante como el tango argentino (…) La música del tango ha penetrado en las más elevadas clases sociales; y en todas partes, absolutamente
en todas partes, uno oye como un castigo esa música fea y antiartística,
prodigiosa en guaranguería y lamentable síntoma de nuestra desnacionalización (…) (Gálvez. 2001).

 

Pasemos a Leopoldo Lugones. Este a diferencia de Gálvez no se inspiró en lo español sino en la cultura griega, afirma Lodi, pues todas las características de lo clásico helenista (perfección, armonía, belleza) consideraba que realzarían a la Argentina si eran imitadas en ella. Este autor daba gran importancia al idioma. Para El, el hecho de perderlo o “contaminarlo” era una acción desnacionalizadora. Veamos una expresión presente en El Payador (1991):

 

(…) Al mismo tiempo que los gauchos restauraban sin saberlo la estructura natural del idioma (…) conservaron muchas expresiones de aquel castellano viejo, pero no indocto (…) Ello representa para nosotros un interés capitalísimo si es cierto que la característica intelectual de toda nación civilizada es su idioma nacional (…) Por otra parte, si es exacta mi interpretación, aquel fenómeno, en apariencia regresivo, nos incorporaría con grado eminente al proceso fundamental de la civilización moderna. (Lugones. 1991).

 

Ricardo Rojas luchaba por que se diera la inclusión de los inmigrantes y las vías a ello eran la cultura y la literatura. “Rojas pretende lograr una síntesis entre lo propio y lo importado” (Lodi. s/d). Este autor en Blasón de Plata 1912 expresa lo siguiente hablando de la población urbana y la rural:

 

(…) Sus acuerdos, sus crisis, sus guerras, sus fluctuaciones, explican toda nuestra historia interna. Ambos constituyen el núcleo del antagonismo que Sarmiento designó después con el nombre de “civilización y barbarie”. Pero este dilema no puede satisfacernos ya; aplíquese a un periodo restringido de nuestra historia y nosotros deseamos una síntesis que explique la totalidad de nuestra evolución; trasciende, además a odio unitario, y nosotros buscamos una teoría desapasionada y de valor permanente; expresa, en fin, un juicio “europeo”, puesto que transpira desdén por las cosas americanas, y nosotros queremos ver nuestro pasado como hombres de América. Bárbaros para mí son los “extranjeros” del latino: y no pueden serlo quienes obraban con el instinto de la patria –así fuera un instinto ciego-. –por eso yo diré en adelante “el exotismo y el indianismo”, porque esta síntesis que designa la pugna o el acuerdo entre lo importado y lo raizal, me explica la lucha del indio con el conquistador por la tierra, del criollo con el realista por la libertad, del federal con el unitario por la constitución –y hasta del nacionalismo con el cosmopolitismo por la autonomía espiritual. Indianismo y exotismo cifran la totalidad de nuestra historia, incluso la que no se ha realizado todavía”. (Rojas. 1912).

 

Por ultimo en este trabajo tomaremos a Alberto Gerchunoff de quien Viñas nos dice que los socialistas le reprochan no haber escrito contando las partes oscuras de la historia sino que solo escribe lo que la Argentina quiere aparentar. Según Viñas Gerchunoff parecería haber perdido de vista el panorama general de los discursos oficiales además de mostrar una forma de alienación a la perspectiva de la alta burguesía liberal; sin embargo, sostiene este mismo autor, era esa opción o sino elegir entre la muerte o el exilio. Viñas afirma que en Los gauchos judíos (1950) su autor muestra que los agricultores -en su mayoría inmigrantes-  expresan sentimientos de gratitud y de amor hacia la tierra de la que obtienen frutos: la imagen de América llenaba de fantasías a los judíos. Esas fantasías radicaban en verse libres de padecimientos y persecuciones. De todos modos Gerchunoff de una forma muy sutil expresa las injusticias por las que atravesaban. Veamos unas líneas de la obra donde el autor se encuentra hablando de la discriminación:

 

Yo quiero creer, sin embargo, que no siempre ha de ser así, y los hijos de mis hijos podrán oír, en el segundo centenario de la República, el elogio de próceres hebreos, hecho después del católico Tedeum, bajo las bóvedas santas de la catedral… Esperadlo, buenos judíos de la colonia, ya que la paciencia es, como el sufrimiento engrandecedor, don y tesoro de la raza lamentable de Job… (Gerchunoff 1950).

Para analizar la estética que caracterizó al grupo de Boedo lo haré desde una poesía de cada grupo y comenzaré con un texto literario de Álvaro Yunque presente en su obra “Versos de la calle” (1924):

 

Fábrica

Monstruo rojo que ruge;
Y por la chimenea de su nariz,
Arroja un vaho sucio
Y un negro hollín.

En medio de las casuchas
Del arrabal;
Su oblicuo lomo se yergue apenas,
Agazapado está.

Aguarda. Hacia sus fauces
Comienzan a afluir,
Hipnotizadas víctimas, hombres y niños
Del rojo monstruo diario festín.

Más no se los devora,
Que un vampiro es la fábrica: sólo les chupará
Unas gotas de sangre;
Y así todos los días, treinta años vivirán.

Y la majada,
La majada senil
De hombres tuberculosos y de anémicos niños;
Todos los días, todos los días, va y viene. ¿Y? (Yunque. 1924)

 

El texto habla, sin rodeos, de un lugar de trabajo y de los obreros que allí asisten mostrando a través de las palabras una realidad sin filtros. Ya el título nos resume lo que vendrá luego. En la lectura la palabra fábrica será reemplazada por metáforas como monstruo rojo y vampiro que son figuras terroríficas. Además nos cuenta sobre las características del lugar que rodea a la fábrica: casas pobres en la zona del suburbio. A las puertas de la fábrica también las reemplaza por una metáfora ya que las llama “fauces” y a la gente que allí entra la caracteriza como “hipnotizada” asistiendo a un trabajo que, aunque no otorga las mejores condiciones, es necesario para sobrevivir. Por eso dice que esas fauces no se lo devoran sino que lo gastan poco a poco dejándolos enfermos y con los estómagos a medio llenar. Lo más curioso es cómo finaliza el texto: “…y?” pues todo lo relatado en el poema no es una situación que llame la atención de la gente sino que es algo de todos los días, algo naturalizado, algo que no le importa ni preocupa a nadie más que a sus protagonistas. Podemos ver entonces como a través del poema realiza una crítica social. Álvaro Yunque en su texto La literatura social en Argentina. Historia de los movimientos literarios desde la emancipación nacional hasta nuestros días (s/d) nos dice que los de Boedo, hijos de la burguesía media, querían transformar el mundo a través del contenido y mensaje de su literatura pues eran revolucionarios y defendían el arte social. La ideología de este grupo se corresponde con las luchas obreras “Boedo era lo gringo, lo importado, lo actual” (Yunque. s/d).

Pasemos a hablar de la estética que caracterizó al grupo Florida analizando un texto literario de Jorge Luis Borges llamado Arrabal (2005).

 

Arrabal

El arrabal es el reflejo de nuestro tedio.

Mis pasos claudicaron

cuando iban a pisar el horizonte

y quedé entre las casas,

cuadriculadas en manzanas

diferentes e iguales

como si fueran todas ellas

monótonos recuerdos repetidos

de una sola manzana.

 

El pastito precario

desesperadamente esperanzado,

salpicaba las piedras de la calle

y divisé en la hondura

los naipes de colores del poniente

y sentí Buenos Aires.

 

Esta ciudad que yo creí mi pasado

es mi porvenir, mi presente;

los años que he vivido en Europa son ilusorios,

yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires.

 

Aquí Borges nos dice que los suburbios de Buenos Aires son la parte de poco interés en ella tanto así que aquella imagen de casas iguales unas a otras no le produjo ganas de seguir estando en ese lugar específicamente. Sin embargo afirma que la ciudad de Buenos Aires es su lugar y siempre lo ha sido, acepta la Buenos Aires así tal cual con su arrabal y su casco urbano. Podemos ver además como en el poema crea belleza desde el arrabal con la descripción detallada del “pastito desesperadamente esperanzador” y mencionando “los naipes de colores del poniente”. El grupo Florida nos dice Alvaro Yunque quería transformar la literatura, sus integrantes eran vanguardistas. En ellos se daba el debate del arte por el arte y lo podemos observar al ver el cuidado lenguaje “Florida tenia pasado y tradición porteña” (Yunque. s/d). Por otro lado Gabriela Cittadini (s/d) nos dice que los autores pertenecientes a este grupo tienen una gran educación lo que les da gran jerarquía social sobre todo teniendo en cuenta que la educación está recién comenzando a movilizarse en esa época en el país.

Para finalizar cabe mencionar que la razón por la que surgieron estos grupos radica en que la lucha social de ese momento creció de tal manera que, afirma Yunque, hasta al arte literario llegó.

Bueno bella/o lector/a, hasta aquí el día de hoy! Espero que te haya gustado!

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Hasta el próximo blog!

Bye, bye! Alejandra Candela.

Bibliografía:

-Altamirano, Carlos y  Sarlo, Beatriz (1997): “Vanguardia y criollismo. La aventura de Martín Fierro” en Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia. Buenos Aires, Ariel.

– Astutti, Adriana (2002): “Elías Castelnuovo o las intenciones didácticas en la narrativa de Boedo” en Historia de la literatura Argentina  Tomo 6. El imperio realista.  Director del volumen: María Teresa Gramuglio, Buenos Aires, Emecé.

-Borges Jorge Luis. Arrabal en Fervor de Buenos Aires. Editorial EMECE. 7° edición. Mayo 2005. P39.

-Cittadini, Gabriela. La dualidad Florida y Boedo: el papel del intelectual

En la Revista Martín Fierro (1924-1927). s/d. Consultado online 21 de julio de 2019 URL: https://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:sdQugya7t50J:https://p3.usal.edu.ar/index.php/gramma/article/download/1971/2495+&cd=9&hl=es&ct=clnk&gl=ar

-Gálvez Manuel. El diario de Gabriel Quiroga: opiniones sobre la vida argentina. Taurus. Buenos Aires. 2001. Pág. 116.

– Gerchunoff, Alberto. Los gauchos judíos. Sudamericana. Buenos Aires. 1950.

-Gramuglio, María Teresa (2002): “Novela y nación en el proyecto literario de Manuel Gálvez” en Historia de la literatura Argentina Tomo 6. El imperio realista. Director del volumen: María Teresa Gramuglio, Buenos Aires, Emecé.

-Lodi María Lourdes. El proyecto nacionalista de los intelectuales del centenario. S/d. Consultado el 20 de julio de 2019. URL: http://jornadas.ar.tripod.com/ponencias5cente.htm

-Lugones Leopoldo. El payador. Colección claves de América. Biblioteca Ayacucho. 1991. Consultado online el 21 de julio de 2019. Disponible en PDF.

-Olivé Antonio. El intelectual orgánico en Gramsci en Marx desde cero. Publicado el 20 de noviembre de 2012. Consultado el 21 de julio de 2019. URL: https://kmarx.wordpress.com/2012/11/20/el-intelectual-organico-en-gramsci-una-aproximacion/

-Petrocelli, Héctor. Las clases sociales en Historia constitucional argentina. s/d. Consultado online el 20 de julio de 2019. URL: http://argentinahistorica.com.ar/imprimir_libros.php?tema=1&doc=57&cap=441

-Rojas Ricardo. Blasón de Plata: Meditaciones y evocaciones de Ricardo Rojas sobre el abolengo de los argentinos. Martin García. Librero editor. Buenos Aires. 20 de febrero. 1912. Capitulo XIX p163 y 164.

– Viñas, David. (2005): “Modernismo y derecha literaria”, “Lugones: hidalgo rimbaldiano”, “Rojas, rebeldía y respetabilidad”, “Gálvez: antinormalismo, Barrés y “ser escritor”, “Gerchunoff: gauchos judíos y xenofobia”, “Centenario, euforia / literatura”, “Formas y procedimientos: contraposiciones / pacificación”, “Campo, templo, torre”, “Spinoza, los gauchos y las razas”, “Integración y espiritualismo”, “Nacionalismo y señorío: chovinismo / pogrom”, “Oficialismo cultural, política y heterodoxia”, “Boedo y Florida en los años del radicalismo clásico”, en Literatura argentina y política II. De Lugones a Walsh. Buenos Aires, Santiago  Arcos ed.

-Yunque Álvaro. La literatura social en Argentina. Historia de los movimientos literarios desde la emancipación nacional hasta nuestros días. Claridad. Buenos Aires. S/d.

-Yunque Álvaro. Versos de la calle. Fábrica. Buenos Aires 1924. Consultado online 22 de julio de 2019. URL: http://www.alvaroyunque.com.ar/poesia/libros/index.html.

[1] – Olivé Antonio. El intelectual orgánico en Gramsci en Marx desde cero. Publicado el 20 de noviembre de 2012.

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